Texto: Tanuki Yuki

Jean Michel Basquiat (1960 – 1988. Nueva York, Estados Unidos), hijo de padre haitiano y madre portoricense, surge en la escena del arte cuando, en Estados Unidos, el pop art con Andy Warhol se encuentran en su apogeo. Las galerías, en busca de nuevos pintores, se dirigen a Europa, donde la pintura se encontraba resurgiendo. En Italia, la transvanguardia con Sandro Chia, Enzo Cucchi y Mimmo Paladino y en Alemania los “Nuevos Salvajes” con Georg Baselitz y Jörg Immendorf. Estas nuevas generaciones respondían a las imágenes minimalistas y conceptuales con producciones cargadas de emoción, sin renegar de la concepción romántica del mundo y deudores del idealismo propio del idealismo alemán. La lectura de este libro es presenciar el desarrollo de un conflicto que pareciera no tener solución más que la duda misma. Pero que indudablemente, genera un estilo cada vez mas maduro y ams honesto.

Para esta época el graffiti dejaba un poco su origen marginal del Bronx como protesta de su marginación social. Aunque todavía mayoritariamente las estas obras eran asignadas a artistas descendientes de emigrantes del Tercer Mundo y de Europa de clase media baja, el movimiento ya había superado las razas y las clases sociales. Para 1978 cuando Basquiat comienza a pintar las paredes del Soho , bajo el pseudónimo SAMO (Same old shit), esta corriente ya había alcanzado su punto álgido como fenómeno de masas anárquico y se encontraba camino a las galerías. Parte, gracias a que la línea divisoria entre la cultura de elite y la cultura popular ya había sido cuestionada, y por ende difuminada, por el pop art. Basquiat se sumó a la moda del graffiti cuando ésta empezaba a entrar en el mercado del arte y se distanció de ella cuando otras tendencias prometieron mayor éxito. 

Uno de los temas principales en la obra de Basquiat es la representación de la vida en la gran ciudad con una actitud estilística ingenua e infantil. Muchas obras de 1981, caracterizadas por el contraste entre fondos netamente pictóricos y elementos gráficos, tienen la ciudad como tema principal como en la obra Sin título (Hombre rojo) de 1981..

En Notary como en algunos otros cuadros (Danny Rosen y Hollywood Africans in Front of the Chinese Theaterewith Footprints of Movie Stars, ambos de 1983) aparece una palabra misteriosa, no contenida en ninguna enciclopedia: JUMARIS. Es una invención de Basquiat, basada en alguna inscripción griega que encontró en un libro sobre pinturas rupestres africanas, la obra de Burchard Brentje African Rock Art (Nueva York 1970). En ese libro aparece una representación de San Jorge, acompañado por la inscripción griega. Dibujo y texto son obra de una tribu nómade del Sahara Oriental, los blemios, que hacia dibujos sobre las rocas, en cierta forma de graffiti, en sentido original de la palabra como señales de identificación para los miembros de una familia o clan. La tribu de los blemios mezclaba en su arte elementos de las religiones africanas y de las iconografías egipcia y cristiana. Con toda seguridad no fue la representación gráfica de la palabra griega lo que llevo a Basquiat a los caracteres latinos JUMARIS. La identidad mestiza de estas gentes, evidencia elementos de diferentes proveniencias con los que consiguieron conformar un lenguaje sintético muy particular le debió fascinar. 

Al igual que los artistas norteamericanos, Basquiat se encuentra en esta nebulosa de mezclas culturales diferentes que habitan un mismo territorio.

Hacer las paces con su legado africano fue el fruto de muchos años de trabajo. Es por esto que en sus primeras obras lo que mayormente se observa es la presencia de su lugar de residencia, que como explica Alfredo Colombres, no es su hábitat de origen, ya que su cultura pertenece a otro territorio. A lo largo de los años al investigar y revindicar sus propias raíces consigue representar en sus obras su hábitat real, donde no pueden dejar de aparecer las influencias de su cultura, junto con las influencias del entorno, donde de hecho habita y con el cual se relaciona. 

Él busca revindicar la cultura a la que pertenece y ve que en la sociedad actual se encuentra marginado. La búsqueda de una identidad que se encuentra dividida.

En septiembre de 1982, Bruno Bischofberger organizó la primera exposición en solitario de Basquiat en Zúrich con obras de su propiedad y se convirtió en su representante exclusivo para toda Europa. En la exposición se mostraron por primera vez los toscos marcos característicos de Basquiat sobre los que el pintor extendía sus cuadros. Gracias a ellos, las superficies pintadas planas se convertían en objetos palpables tridimensionales que se asemejaban tanto a escudos africanos como a velas de barcos polinesios o a altares religiosos españoles. Los poco convencionales soportes que Basquiat usaba para sus pinturas – puertas, marcos de ventanas, frigoríficos, eran también objetos que su asistente encontraba y llevaba al nuevo estudio de Crosby Street.

Esta utilización de soportes no tradicionales son los que sacan a estos trabajos de los materiales y del contexto del arte tradicional Europeo y lleva directamente a vincularlos con otros tipos de arte africano, como también se puede ver en el interés que expresa Basquiat por las tribus africanas y su utilización de JUMARIS como se explica con anterioridad.


En los años siguientes Basquiat pasó muchas temporadas para descansar de la vida de la gran ciudad en la isla de Maui (Hawái), donde por primera vez había alquilado un rancho y acomodado un taller.

El cuadro Toussaint L’ Overture versis Savonarola (1983) es asimismo testimonio de la intensidad y constancia con la que Basquiat sentía la historia de la raza negra. Compuesta por siete tablas, esta obra no es solo una muestra de un amplio aspecto estilístico que abarca pintura expresiva, collage, conceptual y pintura de campos de color, sino que también reivindica la figura de dos revolucionarios de la historia europea americana: el predicador florentino Savonarola (1452 – 1498), quien intentó crear algo así como un estado de Dios y por ello fue quemado con dos de sus acólitos, y el libertador de la entonces colonia francesa Haití, Toussaint L’Overture, nacido en 1743, que murió en 1803 en Doubs tras ser salvajemente torturado. El título pone en relieve el enfrentamiento entre razas de la misma forma que la inscripción Malcom X versus Al Jolson enfrenta al fundador de los Negros Musulmanes (1925 –1965) con el cantante blanco de jazz Al Johnson (1886 1950). Pero cabe objetar que si bien Malcom X, enfrentado en dura oposición al sistema social estadounidense, representa un ejemplo positivo frente a quien plagio al jazz “negro” y pervirtió la música de los oprimidos en sus actuaciones ante los soldados de Corea, convirtiéndola en una forma de arte de apoyo al Estado.


Por todo ello, la obra de Basquiat documenta la construcción progresiva de una identidad descontenta consigo misma, disonante, que tiene que luchar con dificultades y a la que ninguno de los modelos disponibles: ya fuese los ideales de clase media blanca sostenidos por su padre, por un lado, o, los hábitos de chico negro de suburbio del artista del graffiti, resultaban de utilidad. 

Este desdoblamiento de la identidad de Basquiat es la que Colombres explica para los artistas americanos, aplicable directamente. Esta búsqueda de una identidad integradora de la cultura a la que pertenece y al territorio donde habita.


Viajar es siempre algo mágico. Ir a lugares desconocidos, otros no tanto. Las culturas “exóticas” siempre nos fascinan. Y nunca volvemos sin aprender algo nuevo. Sin embargo, muchos de nosotros no podemos viajar cada vez que queremos. Pero tenemos un muy buen sustituto, placebo entre viaje y viaje: los libros de Amelie. (También pueden leer la reseña de Biografía del hambre de la misma autora). Y este no es excepción. El choque entre culturas y costumbres de la protagonista, Saturnine, de ascendencia belga como la escritora, y el español exótico, sospechoso de haber cometido varios asesinatos, Nibal y Milcar.

Nothomb, reescribiendo la fábula siniestra de Charles Perrault, presenta un ida y vuelta constante en diálogos llenos de misterio, secretos y dudas. Una protagonista, incapaz de ceder y convencida de encontrar certezas dentro del enigmático concubino. Un debate constante de como la verdad nunca es blanca o negra, la división entre el mal y el bien no siempre es tajante, de cómo el amor nos altera, nos confunde y nos emociona. Un sinfín de diálogos enigmáticos llenos de referencias externas, tanto a comidas bebidas y otros gustos siempre vinculados al placer que producen los colores. 

No falla ni por un segundo, en producir una intriga constante y la avidez por llegar al final y develar todos los misterios del español. 

Por otra parte, no deberíamos dejar de remarcar que contenidos eran comunes y aceptados para los niños (considerados adultos pequeños) en otras épocas cuando Perrault escribió esta fábula por primera vez, y cuales son más aceptados hoy en día. Todos sabemos que la mayoría de los cuentos de Disney vienen de antiguos relatos re-elaborados para la idea de niño de hoy en día. Cuando era chica mis papas me leían la versión de Perrault de Barba azul, la versión italiana de Pinocho y otros relatos similares como los de los Hermanos Grimm. ¿Qué tan necesarias, o beneficiosas son las adaptaciones de estos relatos a versiones infantiles? Yo tengo mis dudas. Lo dejo a tu criterio. =)


''Barba Azul'' de Amelie Nothomb
ISBN: 978-84-339-7884-4
Editorial Anagtama






El libro Doce pescadores (Macma Ediciones-Ed. La Bohemia), obra de Franco Vaccarini y Vanina Starkoff, fue distinguido como uno de los tres libros argentinos mejor editados de literatura infantil en 2016 por la Cámara Argentina de Publicaciones (CAP). 

Dijo Alicia Salvi, jurado del premio: 
“…Y lo que me parece que es importante es lo que nos está diciendo esta colección -si hubiera un premio a la colección esta sería una colección premiable-: todos los pueblos tienen cultura, independientemente de si son ágrafos o no. Esto es especialmente importante en tiempos que estamos transitando con refugiados, con exiliados, con corrientes xenófobas.”
Doce pescadores (Marri epu nug challhuafe) - Franco Vaccarini / Vanina Starkoff - Libro

“La colección Comunidades rescata relatos antiguos de culturas integradas a nuestra sociedad latinoamericana. Al seguir el hilo por la trama social, se puede ver el rastro de un pueblo en cada diseño. Porque solo se ama lo que se comprende y solo se comprende lo que se conoce”.
Bajo este lema la colección Comunidades de La Bohemia ediciones ha reunido a destacados escritores de nuestra narrativa infanto-juvenil con talentosos ilustradores para versionar o dar forma a relatos inspirados en las tradiciones de diferentes culturas. Una de las particularidades de la colección es la de generar un bucle de retroalimentación, volcando estas nuevas versiones a los idiomas de las culturas de las que fueron tomados los motivos de la narración. En Doce pescadores, Franco Vaccarini se inspira en el mito mapuche de La Pincoya, hija de Millalobo, rey del mar, para esbozar un consolador relato de iniciación. Las ilustraciones corren por cuenta de Vanina Starkoff y la traducción al Mapudungun por Fermina Pichumil.

Autor/es: Franco Vaccarini / Vanina Atarkoff (ilustraciones) / Fermina Pinchumil (traductora)
Editorial: Macma - La Bohemia
Edición: 2016
Encuadernación: rústica con sobrecubierta
Páginas: 24
Idioma: español / mapudungun
Colección: Comunidades




Ya llega la 27.° Feria del Libro Infantil y Juvenil. Con entrada gratuita y por primera vez en tres sedes: CCK (ex Correo Central), Tecnópolis y Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha (La Plata).

Organizada por la Fundación El Libro como un aporte para la formación cultural y educativa de niños y jóvenes, incentivando su relación temprana con los libros en un ambiente de alegría y entretenimiento.

Leandro Donozo, creador de Gourmet musical, Salvador Cristófaro (Fiordo), y Marcos Almada (Alto Pogo). Ph: Rafael Yohai

Un total 140 expositores –115 de Argentina y 25 de Uruguay, Brasil, Chile, Venezuela, Ecuador y España– compartirán actividades en Santos4040, con entrada libre y gratuita. El encuentro buscará consolidar un ida y vuelta intenso entre los lectores y editores de los sellos.

El resplandor que produce en los lectores el paisaje afectivo que despliegan las editoriales pequeñas y medianas es como una epifanía que abona la posibilidad de poner palabras a la penumbra económica y cultural del presente. Explota la VI Feria de Editores –que se realizará del 9 al 11 de junio de 15 a 20 en Santos4040 con entrada libre y gratuita– con un total 140 expositores –115 de Argentina y 25 de Uruguay, Brasil, Chile, Venezuela, Ecuador y España– y diversas actividades. Habrá charlas con escritores y firmarán ejemplares Gabriela Cabezón Cámara, Julián López, Mariano Quirós, Inés Acevedo, Carla Maliandi, Ariel Idez, Tomás Downey, Martín Felipe Castagnet, María Luque, Raquel Franco y Matías Alinovi. También se exhibirá la muestra del reconocido fotógrafo Daniel Merle, 40 años en 24 fotos, curada por Pamela Ghisla y Alejandra López, y el cierre imperdible llegará con Luis Gusmán, entrevistado por Eduardo Grüner. Explota este encuentro que genera un ida y vuelta intenso entre los lectores y editores de los sellos que participan, como Adriana Hidalgo, Eterna Cadencia, El cuenco de plata, Interzona, Entropía, Godot, Mardulce, Caja Negra, La Bestia Equilátera, Beatriz Viterbo, Bajo la luna, Mansalva, Fiordo, Alto Pogo, Gourmet musical, Sigilo, Mil botellas, Blatt & Ríos, Excursiones, Sigilo, Marciana, Dobra Robota, Limonero, Pequeño Editor, Momofuku, Paisanita Editora, Conejos, Añosluz, Gog & Magog, Evaristo, Caballo negro (Córdoba), Gato Gordo (Tucumán), Larvas marcianas (Santiago del Estero), Almadegoma (Jujuy), Criaturas (Uruguay), Hueders (Chile), Cuneta (Chile), Overol (Chile) y Narrativa punto y aparte (Chile), entre otras.

“Cargar cajas de libros es nuestro destino”, bromea el escritor y editor Marcos Almada de Alto Pogo, editorial que empezó a publicar en 2013 textos inéditos en cuentos, novelas y poesía. El mismo destino comparten Leandro Donozo, creador de Gourmet musical, un sello especializado en música que empezó en 2005; y Salvador Cristófaro, editor de Fiordo, sello que lanzó su primer libro en 2012 y tiene un pequeño best seller con la novela Stoner de John Williams, que lleva vendidos más de 10.000 ejemplares. “Desde el título ya proponemos algo diferente. Esta es una Feria de Editores, no es una feria del libro. La mayoría de los editores estamos vendiendo en los stands y podemos hablar desde un lugar mucho más cercano para recomendar nuestros libros”, plantea Cristófaro en la entrevista con PáginaI12.

–¿Por qué se ha consolidado la Feria de Editores?

Leandro Donozo: –Hubo un crecimiento en la cantidad de editoriales independientes pequeñas con catálogos muy interesantes que te ofrecen una alternativa de buena calidad. De la mano de eso hay una consolidación de un público que entiende a esas editoriales y esos criterios y busca otro tipo de libros, que a veces no son tan fáciles de ubicar en los circuitos tradicionales. Para mí la característica de esta Feria es la conformación de un público que viene a buscar los libros de nuestras editoriales porque las conoce. Cuando estás en la Feria del Libro grande pasan un millón de personas, pero el noventa y pico por ciento va a buscar otros libros porque en esa Feria hay muchísimas cosas, muchos tipos de libros muy diferentes, muchos públicos. Nadie va a Chacarita un domingo a las cinco de la tarde si no sabe lo que va a buscar. No pasa de casualidad.

Marcos Almada: –Estamos los editores y vienen los escritores también. Se da una sinergia interesante. La Feria de Editores viene a cubrir algo que ya está pasando hace rato y es la cantidad de sellos editoriales que hay. En un censo medio virtual, hay alrededor de 1000 sellos editoriales, y crecen cada vez más en todo el país. Nuestra Feria viene a armar una curaduría distinta, que está cuidando al lector ofreciéndole material con una cosmovisión diferente. No le pedimos a los colegios que manden chicos para que vengan a recorrer la Feria, para después decir cuánta cantidad de gente vino. El éxito de una Feria es cuántos libros se venden, no cuánta gente va. 

L. D.: –Más que una feria de venta, la Feria de Editores es una feria de contacto porque la gente no solamente viene a comprar, sino a charlar. Es un campo de prueba del libro porque me pongo a charlar con el que viene a comprarme un libro y me entero que tiene varios más de la editorial y ahí averiguo cómo se reciben los libros, qué le interesó o no le gustó.

M. A.: –Nosotros mismos somos también compradores de libros para leer. Esta es una feria que ha ido creciendo paulatinamente y que me animaría a decir que casi no tiene techo, en el sentido de que puede expandirse a nivel nacional y en el exterior. Hay otros mercados por abrir.

L. D.: –Me parece que las ferias son complementarias. No va una en contra de la otra.

Salvador Cristófaro: –Hay que dejar de pensar en términos de contraferia.

–Pero hace diez años muchas editoriales pequeñas no estaban en la Feria y sí estaban en la FLIA.

M. A.: –Yo vi el crecimiento de la FLIA, pero es otro tipo de público, de editoriales y de edición. Me parece que la FLIA posibilitó que hoy exista la Feria de Editores. No tiene sentido pelearle terreno a la Feria de Buenos Aires porque nosotros participamos de esa feria y nos gusta estar ahí.

–Para visibilizar a las pequeñas editoriales todos los espacios ayudan, aunque el ámbito de la feria grande quizá no sea el más hospitalario.

M. A.: –Estar en la Feria de Buenos Aires, una de las más importantes de Latinoamérica, nos ha dado a todos mucha ganancia, quizá menos económica, pero sí más visibilidad.

–¿Cómo están atravesando este tiempo de ajuste y de inflación que aqueja a todo el sector productivo argentino?

M. A.: –Los insumos aumentaron, las imprentas aumentaron, el libro sale más caro hoy que el año pasado. A título personal y como integrante de La Coop, nosotros vendimos más libros en la feria grande, pero eso no significa que ganamos más plata porque si fuera otra la situación económica, seguramente hubiésemos recuperado más dinero. No estamos viviendo un buen momento, estamos todos sufriendo para sacar un libro. Pero también somos un sector que arriesga, que a veces va a pérdida, en comparación a otros que tienen una situación más holgada para arriesgar y si pierden no pasa nada porque recuperan con otros libros.

S. C.: –Las ferias, que ahora hay un montón, nos ayudan a las editoriales de nuestra escala a estar más solventes económicamente durante el año. Con las ferias salís hecho o ganás un poco más de plata y eso te permite sostener el esquema anual.

L. D.: –Hay que entender los tiempos del libro. El autor se pasa años escribiendo un libro, después viene el proceso de edición, que puede ser meses o, en mi caso particular, años de diseñar el libro y corregirlo. Ahí uno lo manda a la imprenta, le paga a la imprenta y lo manda a las librerías en consignación, lo que quiere decir que hay que esperar que la librería lo venda. Después la librería le informa a la distribuidora que lo vendió, le paga a la distribuidora, que te informa y le facturás a la distribuidora, que te paga a noventa días. Cuando uno tiene un catálogo más grande, las librerías, que tienen un espacio reducido, no pueden tener todos tus libros; entonces la circulación del libro es complicada y los tiempos son largos. La economía del libro, cuando la ves desde el punto de vista estrictamente económico, es ridícula.

M. A.: –Este tipo de momento económico nos da la posibilidad de buscar la manera alternativa de trabajar y no bajar la persiana y dedicarnos a otra cosa. Muchos de nosotros tenemos otro trabajo y esto empezó siendo un placer, una especie de hobby, y se convirtió en nuestro universo real. Le sacamos tiempo a la familia, al trabajo y al ocio para editar libros.

L. D.: –Hay especulaciones que no se pueden hacer. Cuando tenés una editorial muy grande, con mucho catálogo, podés aflojar el ritmo y sacar menos novedades. Nosotros no podemos parar; esto es como una locomotora: si dejás de sacar novedades, automáticamente todo deja de funcionar.

S. C.: –El ecosistema editorial es como una especie de arrecife de coral, que va creciendo y alimentándose con sus propios recursos. Las editoriales tenemos que estar todo el tiempo generando información y novedades.

–Las pequeñas editoriales no son ajenas a la lógica de las grandes de alimentar un catálogo y lanzar novedades, ¿no?

S. C.: –Sí, pero de otra manera. En muchos sentidos, las pequeñas y medianas editoriales trabajan igual que las grandes.

M. A.: –Pero nuestra particularidad es no abandonar los libros. Si tenemos veinte títulos, el primero y el número veinte se trabajan de la misma manera. No descatalogamos los tres primeros porque ya no venden más.

–Pero las librerías, que se manejan con las novedades y espacios reducidos, ya no exhiben más el libro número uno del catálogo.

M. A.: –Pero ese escritor vuelve a sacar otro libro y ese otro libro arrastra un poco a los anteriores. Los libros no mueren, no deben morir. 

S. C.: –Siempre se separan las editoriales grandes de las pequeñas, pero las editoriales pequeñas están en los mismos canales de ventas que las grandes, hacen un trabajo muy similar en el sentido de la comunicación, obviamente que no con el mismo aparato y alcance. Estamos en las mismas librerías, participamos en la Feria de Buenos Aires, participamos de las ferias internacionales, tenemos reuniones con agentes internacionales. El trabajo es muy similar; cambian ciertos recursos de escala de los grandes grupos, que nosotros no tenemos. Esto es importante remarcarlo porque siempre nos preguntan: las editoriales chicas, ¿dónde se consiguen? ¿dónde están? Estamos en las mismas librerías que las grandes editoriales.

L. D.: –En mi caso, no hablo por todo el sector, no saco novedades, nadie está esperando “el nuevo de”… y lo que mueve la novedad. Yo trabajo con libros que espero que se lean como novedades ahora, el año que viene y dentro de veinte años, si es posible. Entonces pretendo que el librero trate de tener todos los libros. No son miles de libros, es una cantidad razonable. Cuando voy a una feria, llevo todo el catálogo y para mí vale tanto la novedad como el libro que saqué hace cinco o seis años. No hacemos libros coyunturales, no sacamos 10.000 ejemplares, inundamos las librerías y después los terminamos saldando.

Fuente: pagina12.com.ar
Foto: Claudio Gabis en Mundus Musica junto a nuestro colaborador Damián Karaman
Previamente a su gira por Argentina en el 2017 tuvimos el enorme agrado de recibir la presencia de Claudio Gabis. Junto a su importante y reconocida labor como intérprete destacamos sus actividades pedagógicas:

Texto: Tanuki Yuki

Muchas veces empiezo a leer un libro sabiendo que me va a gustar. Ya tengo una empatía con la escritora, me gustaron muchas de sus otras novelas. Pero después de haber leído esta, con un estilo muy poco habitual (entre ensayo y biografía), me doy cuenta de que lo que me atrae es mucho más que su actividad como escritora. En este libro se puede ver quién y cómo es la persona detrás de la escritora, la persona que piensa, siente, medita y se cuestiona, llena de anhelos y autocríticas. Podemos entender por qué escribe como escribe, aunque rara vez hable de sus métodos en sí. Pasamos a poder entender cómo piensa. Y es un placer descubrir a alguien tan sabio y tan humilde, capaz retransmitir sus opiniones y sus ideas sin imponerlas. 

Por otra parte, para alguien como yo, que crecí y llegue a la adultez rodeada de amigos imaginarios, me da esperanza ver que puedo tener cosas en común con alguien que vive en la otra punta del planeta, criado en otra cultura y con otras costumbres. Si existe alguien así, allá lejos también debe haberlos más cerca. Y mi idea del mundo y hacia donde nos dirigimos mejora un poco. 

Cuando uno es chico y te hablan de alguien sabio no podes evitar imaginarte a un anciano que leyó mucho pero, a medida que vas creciendo uno va descubriendo distintos tipos de sabiduría, incluso en tus congéneres (y eso que en mi opinión mi generación del 85 deja mucho que desear). Bueno, Yoshimoto parece alguien que no que nació sabio pero, si que se fue haciendo sabia pronto. 

Como todos los humanos, nos damos cuenta de lo que nos importa estar sanos cuando enfermamos y prometemos no volver a descuidarnos. Pero, ni bien estamos otra vez sanos, no nos toma mucho tiempo volver a las andadas. Cuando alguien cercano se muere pensamos porque no aproveche más el tiempo que pasamos juntos pero, a diario tenemos gente que nos rodea con la que no disfrutamos de un segundo. En general lo atribuimos al ritmo de vida y a las exigencias de la sociedad actual. No Yoshimoto, ella pareciera poder sostener en el tiempo esa actitud de aprovechar las cosas buenas, las pequeñas cosos buenas de todos los días, antes de perderlas y así conservar esos recuerdos para siempre. Para ella no hace falta perderá alguien para acordarse todo el tiempo que hay que disfrutar cada momento que tenemos con los seres queridos. Pero no desde una perspectiva triste, ni remotamente cerca, sino de que son estas cosas las que nos dan felicidad día a dia.

En la actualidad no hay mucha gente capaz de ello (de hecho yo intento recordármelo a cada segundo pero, ni bien tengo un poco de estrés por el trabajo entro en modo histeria y me olvido hasta de mimar a mi perro y siempre prometo no volverlo a hacer, pero soy humana).

Con todo, Un viaje llamado vida, es definitivamente un libro para reflexionar sobre nuestras propias actitudes y prioridades. Es una apuesta a que todos nos hagamos un poco más sabios.


Texto: Tanuki Yuki

A veces cuesta encontrar un libro de arte que le resulte atractivo a gente que no es aficionada al mismo. Pero en este libro conviven varios temas que hace difícil clasificarlo como un “libro de arte” per se.
Texto: Tanuki Yuki

Pareciera que en todas las partes del mundo el tatuaje comenzó mas o menos de la misma manera y siempre para un ambiente marginal (marineros, delincuentes, prostitutas, etc.). Y, el tatuaje tradicional japonés es la excepción. Pero, a diferencia de la mayoría de los tatuajes occidentales de hoy en día, estos estuvieron y están cargados de simbología y significado. Nosotros como occidentales, muchas veces nos apropiamos de su iconografía sin realmente saber bien que significa.

Texto: Tanuki Yuki

Sin lugar a dudas El guardián entre el centeno fue un libro que marcó a una generación. Una generación de adolescentes rebeldes y de post guerra, que llegaban a la adultez viendo los estragos que dejaba a su paso. Y, aunque Holden Claufield nunca haga mención de eso, se pueden ver sus efectos en su descontento constante, en su enojo y en su frustración, su incapacidad para adaptarse a una sociedad que él denomina hipócrita. Holden es un imbécil que critica todo lo que se le cruza (y no sin pensarlo), todo lo analiza para después despedazarlo. Holden es ese adolescente que, hoy muchos años después, todos fuimos. Y todos tuvimos nuestros motivos para ser. Hubo un momento en que descubrimos que los adultos mienten, o son hipócritas o, son simplemente adultos que tienen que lidiar con la vida de adultos que en ese momento nos era ajena. Adaptarse a la sociedad, en muchos casos requiere eso, requiere apaciguar nuestras opiniones un poco, y aprender a convivir con gente que piensa diferente y por eso, no podemos andar por ahí diciendo sin ton ni son todo lo que nos parece. Pero en la adolescencia, es difícil no ver eso como una hipocresía. Y si, ser adulto apesta.

Pero durante todo el libro Saliger / Holden escupe sus pensamientos y sensaciones casi de manera compulsiva, desordenadamente y con una honestidad brutal. Por eso, lo entendemos y nos sentimos identificados con cada miedo, con cada decepción. Y, por un lado rogamos que no crezca, que no ceda frente a la sociedad y el “mundo civilizado”. Pero, por el otro, nuestro lado adulto dice que es imposible, que lo mejor que puede hacer es crecer y adaptarse. Y, si, de nuevo, ser adulto apesta. Sabemos que va a perder algo de eso que nos cautiva y nos atrapa y es esa sinceridad con la que puede odiar a todos y encontrarlos unos pesados y a la vez reírse de los defectos de los otros y encontrarlos cautivantes. 

Por momentos, salvando las diferencias de género y de épocas, parece Amelie Nothomb en Biografía del Hambre (ver reseña pasada). Por esa capacidad constante de describir todo cuanto lo rodea y como lo hizo sentir. Pero como el nombre del libro lo indica, Nothom se traga todo y se lo guarda. Salinger lo escupe, y no solo con palabras, aunque nadie más sabe cómo se siente en cada circunstancia, lo escupe en un comportamiento errático e indisciplinado, y por algunos momentos, violento. Pero las dos mentes funcionan a 300 km por hora con asociaciones libres, descripciones de hechos del pasado y sentimientos entremezclados que te hacen sentir que son personas reales de carne y hueso y no personajes.

En un punto (ya haciendo una asociación todavía más libre) ambos me recuerdan a Woody Allen, solo que donde ellos ponen emociones, Woody Allen describe dudas. Pero los pensamientos se suceden a borbotones como agua que sale a presión por un espacio muy pequeño y pareciera imposible de frenar.

Volviendo a Holden. Es imposible no quererlo, es imposible no entender porque se comporta como lo hace, es imposible no ver su lado más noble invisible para el mundo que lo rodea. Holden va a ser siempre le epitome del adolescente rebelde e incomprendido con un corazón de oro. Cualquier adulto que valga la pena conocer fue un Holden de adolescente y espero que algo de eso sobreviva.


Texto: Tanuki Yuki

A lo largo de los años diferentes culturas de occidente se enamoraron de otras culturas que resultaban exóticas: la india, la china, la tibetana y la japonesa. Yo me enamore de Japón ya hace mucho. En un comienzo fue el amor por el manga y el anime y, con los años comprendí que era la punta del iceberg de una cultura fascinante. Dueños de características que admiramos y que sereflejan en cada una de sus costumbres. Siempre me sorprendió como luego de la Segunda Guerra Mundial Japón fue capaz de reconstruirse y todavía más, incorporar montones de cosas de la cultura occidental sin perder muchos de sus costumbres tradicionales.


La confección de los kimonos y el desarrollo de las sedas son únicos. Así como también, que colores se utilizan a que edad y en qué circunstancias corresponde cada uno. Los mil y un pasos y significados de la ceremonia del te, donde cada elemento tiene una razón de ser. Y no hay tiempo para explicar la profundidad del significado de la caligrafía. Los amantes de lo textil no pueden dejar de ver el boro, sachiko y shibori.

Y entre esos dibujos mágicos donde sus heroínas son muchachas distraídas y torpes pero capaces de salvar al mundo acompañadas de las más exóticas mascotas y estas costumbres tan desarrolladas la cultura Japonesa genera un ara mágica muy indescriptible.

    


Ya de adulta y más allá del manga y anime, la literatura japonesa tiene un aire único. Los romances no son solo romances. Y lo dramático llega a niveles impensados (Romeo y Julieta son solo el comienzo); el terror ya no da miedo, da pánico hasta el punto que te revuelve el estómago. Todo lo llevan al extremo máximo, y lo retorcido para a ser una característica generalizada en todos los escritos., ya sea de los escritores más clásicos Japoneses (como Mizumura) hasta los más occidentalizados ( Ishiguro o Murakami).

Pero, por último, creo que muchos de nosotros (o por lo menos yo) admiramos a la cultura japonesa por cosas que a veces cuesta encontrar en nuestro entorno (lamentablemente): el respeto a los mayores, la obsesión por el trabajo duro y por siempre tratar de ser mejores (aunque se lleve a extremos insalubres), el orden y la disciplina, el énfasis en una educación de primer nivel y la idea del sacrificio constante, la obsesión por los detalles.

    

Creo que aquí nace el interés en generar un espacio donde desarrollar este amor por Japón y su cultura. Y Satori es una editorial lo cual permite acceder a una parte de esta cultura, no solo por tener textos únicos que no se encuentran en otras editoriales (ejemplo: La dama que amaba los insectos y otros relatos breves del antiguo Japón), sino también porque en cada ejemplar cada libro tiene una infinidad de detalles que hace que cada libros sea hermoso, desde la elección de la portada, el tipo de papel de la impresión, el tipo de letra, y, por sobre todo, los pies de páginas y notas que en muchos casos suelen ser indispensables para comprender algunas circunstancias. 

Para concluir una frase que resume en muchos casos parte de la lógica japonesa que tanto me gusta y que estuvo dando vueltas por las redes sociales: “Si alguien puede hacerlo yo también puedo, y si nadie pudo yo debo que ser el primero”

Texto: Tanuki Yuki

Kyusaku Yumeno nace en 1889 y esta obra se publica en 1936. Sin embargo, durante todo el libro tuve esa sensación de que eran todas noticias que había visto en la tele o leído en el diario. Así de actual son los conflictos que presenta Yumeno en esta recopilación de 3 cuentos: No tiene importancia, Asesinato por relevos y La mujer de Marte. 

En la actualidad, en la cual la violencia de genero esta tan presente, pareciera que nada cambio desde la realidad planteada en 1936 por Yumeno. Sus protagonistas son mujeres que sufren el maltrato, tanto físico como psicológico, de parte de los hombres que las rodean y luchan por sobrellevar relaciones enfermizas. Sin embargo, no son solo víctimas, ni son las típicas protagonistas femeninas que aparecían en los relatos de la época. Estas son mujeres que hacen, son mujeres que trabajan, que sienten y que tienen sus propias angustias. Y, aunque algunas de sus acciones nos cueste un poco entenderlas creo que, principalmente, es por una diferencia cultural, son mujeres dispuestas a no dejar que las cosas les pasen sino a tomar acción en sus propios destinos. Esto nos permite sentirnos identificadas con estas mujeres que sufren y que deciden tomar sus destinos en sus propias manos, para bien o para mal.

Por otra parte, no podemos evitar notar que la narración en los tres relatos avanza por medio de cartas o recortes periodísticos, que le otorgan al relato otro ritmo. Por momentos, mucho más personal e intimista y por otros mucho más desapegado pero no tan objetivo. 

Yumeno consigue crear una atmosfera de misterio sin perder contacto con la realidad. Y, sus personajes aunque muchas veces enfermizos no dejan de generarnos empatía.

Gran epilogo por Daniel Aguilar.





Al  comienzo de cada relato se comienza a inflar un globo. De a poquito. Un globo de magia, un globo de un mundo de fantasía que bien puede haber sido muy real. De pronto el artista del mundo flotante de Kazuo Ishiguro toma otro color.

Esta sensación de esta burbuja de mundo de fantasía se genera parte porque en cada cuento se pueden ver variadas costumbres de la época que nos resultan increíbles y parte porque los mensajes que van y vienen en forma de poemas generan otra atmósfera irreal. Pero, pronto comprendo la fragilidad de tales mundos que siempre se desinflan abruptamente antes de llegar al final y uno queda devuelto a esta realidad no menos caprichosa que la del relato. 

Mezcla de entre cuento corto y fabula todos tienen una moraleja para quien sabe encontrarla. Pero nunca pierden en sentido del humor ni la ironía. Asimismo, resultan una gran manera de aprender costumbres y usos sociales que solo llegan a nuestros días por esta especie de relatos. Algunos hoy nos suenan absurdos (por ejemplo la costumbre de ennegrecerse los dientes). Pero no pasa mucho hasta que podamos pensar mil costumbres y modas de hoy que hace mucho menos tiempo nos resultaban ridículas. Caprichos de una sociedad.

No puedo evitar hacer una mención al cuento que le da el título al nombre. Pareciera que los hombres y las mujeres siempre tenemos que aprender lo mismo, no importa la época. Pero siempre hay alguien diferente que nos obliga a cuestionar nuestras ideas que creemos tener establecidas. Y, si somos inteligentes, aprendemos a quererlos; no a pesar de sus rarezas, sino gracias a ellas. 

Prólogo y notas fundamentales para comprender algunos hechos.
La dama que amaba los insectos y otros relatos breves del antiguo Japon.