Tres damas junto al mar


Ya muchos se habrán dado cuenta de mi pequeña fascinación por el ilustrador y también cuentista Edward Gorey, gracias a una reseña anterior de Pequeños Macabros. Pero esta vez, estas palabras vienen a raíz de Tres damas junto al mar con textos de Rhoda Lavine.

Tres mujeres viven junto al mar. Dos de ellas se preocupan por la tercera que siempre vive colgada de un árbol. Y, a pesar de sus vanos intentos, no consiguen que Alicia descienda del árbol.

Por un lado, desde el punto de vista estético, Tres damas junto al mar es el mejor ejemplo de que, a veces, menos es más. Con una delicadeza única y una cantidad de elementos mínimos, en cuanto a trazo y color, Gorey consigue transmitir toda la dulzura y romanticismo que emana el texto.

Por otro lado, se muestra como es intrínseco del ser humano no comprender lo diferente a uno e intentar modificarlo. ¿Por qué deberían intentar que Alicia bajara del árbol? ¿Por qué esperaban que Alicia fuera como ellas?

¿La historia sería igual si en vez de tres damas fueran tres hombres? De seguro no tendría ningún sentido. De todas formas, las respuestas a estas preguntas realmente no importan, no van modificar el cuento ni la enseñanza final.

A esta altura de la historia me resulta difícil de entender que nos cueste tanto (como sociedad, y como seres humanos) aceptar lo que nos es diferente, siempre y cuando no determinen nuestra vida. Nunca nada más cierto que lo único que limita nuestra libertad son las libertades ajenas.
Y, en definitiva, hoy en día, ser mujer también significa tener la libertad de elegir qué tipo de mujer una quiere ser sin imponerle a las demás ningún tipo de convicción y sin menosprecio. Esa es la libertad y el feminismo; no soy más por trabajar en el mismo ambiente que los hombres o ser la única mujer en un trabajo típicamente de hombres ni soy menos si por elección propia y autodeterminación decidí organizar mi vida en torno a mi hogar. Ninguna de las dos posiciones te garantiza el respeto de los demás de por sí. La única manera de ganarse eso es la integridad personal.

Por Tanuki Yuki.

0 comentarios:

Publicar un comentario